Lo esencial
- ✓ Los antibióticos tratan determinadas infecciones causadas por bacterias; no curan resfriados, influenza ni otras infecciones virales.
- ✓ Usarlos cuando no son necesarios puede causar efectos adversos y favorecer la resistencia antimicrobiana.
- ✓ El antibiótico, la dosis y la duración dependen del diagnóstico y de las características de cada persona.

Cuándo pueden ser necesarios
- Algunas infecciones bacterianas, como ciertas infecciones urinarias, neumonías o infecciones por estreptococo, pueden requerir antibióticos después de una valoración profesional.
- El color amarillo o verde de la mucosidad no demuestra por sí solo que exista una infección bacteriana.
- Muchas sinusitis, infecciones de oído y cuadros de bronquitis pueden mejorar sin antibióticos; la decisión depende de los síntomas, la duración y la exploración clínica.
- Antes de indicarlos se consideran alergias, embarazo, edad, función renal o hepática, otros medicamentos y los patrones locales de resistencia.
Cómo utilizarlos correctamente
- Tómalos únicamente si fueron indicados para tu problema actual y respeta la dosis, horarios y duración prescritos.
- Si olvidas una dosis, revisa las instrucciones o consulta; no dupliques la siguiente dosis por tu cuenta.
- Informa si presentas sarpullido, náuseas, diarrea, mareo u otro efecto adverso. No suspendas ni prolongues el tratamiento sin orientación profesional, salvo una reacción grave que requiera atención inmediata.
- Pregunta al médico o farmacéutico por posibles interacciones y por la forma correcta de conservar y desechar el medicamento.
Qué es la resistencia antimicrobiana
- La resistencia ocurre cuando los microorganismos cambian y dejan de responder a los medicamentos; no significa que el cuerpo de la persona se vuelva resistente.
- El uso innecesario, la elección incorrecta y la automedicación favorecen la aparición y propagación de microorganismos resistentes.
- Las infecciones resistentes pueden ser más difíciles de tratar, requerir medicamentos de segunda línea y prolongar la hospitalización.
- Vacunarse, lavarse las manos y prevenir infecciones también reduce la necesidad de utilizar antibióticos.
Qué hacer con medicamentos sobrantes
- No guardes antibióticos para una enfermedad futura ni los entregues a otra persona.
- Utiliza programas de devolución de medicamentos cuando estén disponibles o consulta a una farmacia sobre la eliminación segura.
- Conserva siempre los medicamentos fuera del alcance de los niños y en las condiciones indicadas en el envase.
Signos de alarma y cuándo solicitar atención
- Dificultad para respirar o hinchazón de labios, lengua, cara o garganta después de una dosis
- Desmayo, debilidad intensa o sensación de cierre de la garganta
- Erupción extensa, ampollas o lesiones en boca y ojos
- Diarrea intensa, persistente o con sangre
- Empeoramiento rápido, fiebre persistente o incapacidad para beber líquidos
Qué no debe hacerse
- No tomes antibióticos para resfriado, influenza u otra infección viral.
- No uses sobrantes ni medicamentos recetados a otra persona.
- No compartas antibióticos aunque los síntomas parezcan iguales.
- No cambies la dosis, acortes o prolongues el tratamiento por tu cuenta.
Fuentes consultadas
OMS — Resistencia a los antimicrobianos CDC — Uso adecuado de los antibióticosSi tienes síntomas, factores de riesgo o dudas sobre tu caso, solicita una valoración profesional.
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